A TI MAESTRO(A) CON CARIÑO Y GRATITUD
Prof. Orlando Quevedo Escobar
En este día tan especial maestros y maestras activos y cesantes de la UGEL Tumbes me permito extenderles un abrazo de saludo con cariño y gratitud, ocasión para pedirles que reflexionemos juntos sobre le rol protagónico que cumplen en la honrosa y delicada responsabilidad de construir el desarrollo y formación integral del educando para su plena realización humana.
La docencia en el Perú, no es una ocupación fácil que sólo se reduce al desempeño en un aula, en una institución educativa sino que hoy por hoy su actuación y liderazgo trasciende mucho más allá del contexto de la Escuela hacia la comunidad, aún en condiciones críticas y de escasos recursos que la ciudadanía reconoce.
Ser maestro(a) en el Perú, implica asumir retos y desafíos como en otros, la defensa de la vida misma, la lucha por alcanzar mejores niveles de justicia que comprendan la dignidad humana y hacer de la educación una herramienta permanente de cambios e innovaciones por una mejor educación en una cultura de paz y desarrollo social.
Hablar de maestros y maestras en el Perú, con ocasión de esta tradicional fecha cívica, es referirse en cierto modo, a estudios, enseñanzas, aprendizajes, capacidades, competencias; es hablar también de docencia, decencia, calidad, calidez, cualidad, equidad, cantidad e inclusión educativa. Es recordar ineludiblemente a nuestros viejos maestros (as), a los otrora llamados preceptores y docentes titulados e intitulados de primera, segunda y tercera categoría, que no sólo fueron instructores sino también educadores, pese al imperio rígido de la antigua regla “La letra con sangre entra”
Hablar de maestros y maestras, es añorar a los grandes y legendarios intelectuales y luchadores de la educación peruana como José A. Encinas, Jorge Basadre, Javier Pulgar Vidal, Horacio Zevallos, etc. Es también recordar al actual magisterio nacional, en sus demandas y justas reivindicaciones económicas y laborales que reclaman un mejor trato de parte de los gobiernos de turno.
Hablar de maestros y maestras, es hablar de expertos, duchos, hábiles, peritos, en educación; es seguir confundiendo sin querer queriendo, el significado de maestro, cuando aún se suele llamar maestros sin menosprecio al compositor, al artista, al escultor, al músico, al buen deportista, al albañil, al electricista, al chofer, al carpintero, zapatero, panadero, curandero, etc. La diferencia o el deslinde conceptual lo encontramos en la siguiente interrogante ¿QUÉ SON LOS MAESTROS SIN LOS ALUMNOS? La respuesta es obvia, porque los alumnos son la razón de ser de la educación y ésta sin la intervención de los maestros no podrá ser una buena educación, por más que la ciencia y la tecnología avancen, éstas nunca podrán reemplazarlo, ni harán posible la enseñanza sin el maestro(a) porque el maestro de seres humanos, no es como aquél que trabaja con piedras, palos, fierros, plantas o animales irracionales, el maestro educador, tiene como material de trabajo a la persona humana, trabaja con niños(as), adolescentes, jóvenes y adultos a los que no sólo les enseña en lo académico, sino también los orienta y acompaña en su formación integral en lo físico, biológico, espiritual, y psíquico; y que siendo maestro, a la vez es alumno y en su experiencia docente vive siempre aprendiendo y enseñando.
Ser maestro(a) en esta era de la sociedad del conocimiento y la creatividad, implica tener capacidad cimentada en el conocimiento estratégico, en la calidad profesional y autoridad ética, cívica, moral, técnica y legal; implica también que sabe y debe saber todo, aunque es imposible saberlo todo, pero debe saber mucho para poder enseñar con efectividad y acierto, el maestro es como un médico que no deben equivocarse, otros profesionales pueden hacerlo un ingeniero, un médico, un abogado, etc. Pero un maestro no, es irreversible el fracaso docente y escolar; alguien dijo: “Todo maestro debe ser un constante investigador como Sócrates y tan seguro y valiente como profeta hebreo y acabe de escuchar la voz de Dios: Un Maestro es un Maestro, un consejero, un guía, un padre, un amigo” … Hagamos votos por tener no sólo maestros buenos sino también buenos maestros … como aquellos que no enseñaron a no amilanarnos , a luchar con valentía y decisión a lograr el éxito con perseverancia y sacrificio, con humildad y honradez.
Que modesto mensaje, más que de celebración, reitero sea de profunda reflexión, así como de reafirmación en nuestras responsabilidades, en cualquier espacio donde nos encontremos,
Infinitas gracias y muchísimas bendiciones.
¡Feliz Día Maestro! ¡Feliz Día Maestro!
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